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Las
Concesiones Siempre Han Estado En Primera Línea
Las concesiones como tal, han sido siempre utilizadas de diversas
maneras e implementadas basadas en sistemas utilizados en otras
partes.
Es así como desde 1836, el Congreso expidió
una Ley a través de la cual se le concedía
a personas naturales o jurídicas, privilegios y especiales
regalías para que construyeran y explotaran el camino de
rieles entre la ciudad de Panamá y el punto de terminación
de las aguas navegables del río Chagres, para intercomunicar
así los dos Océanos. Estos ambiciosos planes solo
se llegaron a cristalizar hasta 1850, cuando se contrató
con el Barón Thierry la construcción del ferrocarril
de Panamá, primera obra de este género que se
construyó y se dio al servicio en Colombia.
Desde esa época, la historia del transporte en nuestro país
estuvo intrínsecamente relacionada con la ejecución
de obras de fomento público, adelantadas por iniciativa de
los Estados, hoy departamentos, con la intención principal
de buscar una salida al mar para su respectiva provincia.
En 1871, con la Ley 69, el gobierno destacó la importancia
que tenía para el país la agilización del transporte
en la actividad comercial. De ahí que en 1872, la Ley
52 buscó la integración de una red Ferroviaria
Interoceánica que partiendo de la bahía de Buenaventura,
atravesara los departamentos del Cauca, Tolima, Cundinamarca, Boyacá
y Santander, y se conectara con el río Magdalena en un puerto
en donde la navegación no sufriera interrupciones. Nació
así el proyecto denominado ferrocarril del norte,
cuya finalidad básica era la de unir a Bogotá con
el Océano Atlántico.
Pero todos estos proyectos quedaron truncados ante la transformación
política y administrativa surgida con la Constitución
Política de 1886, que convirtió los Estados en Departamentos,
redujo la renta de las secciones y fortaleció, en cambio,
las de la Nación.
Sin embargo, paulatinamente y mediante la revalidación por
parte de la Nación de algunas negociaciones realizadas por
los Departamentos, los ferrocarriles fueron avanzando mediante la
utilización de diversa tecnologías extranjeras.
En la administración del Presidente Marco Fidel Suárez,
se recibió la propuesta del "Sindicato Colomboamericano",
conformado por famosos banqueros y comerciantes norteamericanos,
para integrar el sistema ferroviario, encaminado a construir una
red férrea en la cual los trenes recorrieran el trayecto
de Bogotá a un punto de la Costa Atlántica en menos
de 24 horas, mediante el sistema de concesión a 50 años,
incluida la explotación y operación. Pero esta genial
idea, quedó en la mente de los colombianos y en los famosos
"sueños del presidente Suárez".
En 1892 con la Ley 104 se autorizó la construcción
de los ferrocarriles colombianos, a través de los sistemas
de concesiones. Este sistema otorgó un monopolio del transporte
ferroviario en diferentes rutas, considerándose este régimen
como la causa principal, hasta 1947, de un servicio deficiente,
de elevadas tarifas y de falta de integración en la red que
existía en ese momento.
Para finales del siglo XIX y comienzos del XX, el Ferrocarril
se constituyó en un motor para las exportaciones, especialmente
las de café, tabaco y cacao.
Entre 1881 y 1934 se realizó la construcción de los
principales tramos de la red férrea colombiana, hecho que
en 1885 se favoreció con la actividad económica relacionada
con la industrialización del cultivo de banano, la cual impulsó
el desarrollo del sector férreo.
Con la construcción de los primeros ferrocarriles los costos
del transporte se redujeron notablemente, lo que permitió
ampliar la red.
Para 1915 se habían construido aproximadamente 2.200
Km. incluido el ferrocarril de Panamá, y para 1934
se tenían 3.262 Km. de vías férreas,
incluyendo la extensión del ferrocarril del Norte, la iniciación
del Nor-oriental, la ampliación de la red del Pacífico,
la complementación del ferrocarril de Caldas y la prolongación
del ferrocarril de Antioquia.
A finales de la década de 1930 se integró la economía
nacional y se complementó la red que vinculaba al país
con el mercado mundial.
En 1954 con el Decreto 3129 se creó la empresa Ferrocarriles
Nacionales de Colombia - FCN, con el fin de unificar en un solo
ente estatal el sistema de transporte férreo y de operar
y mantener su infraestructura y equipos para prestar un servicio
eficiente.
En 1961 con la terminación de las obras del ferrocarril
del Atlántico, se integraron las líneas dispersamente
construidas, lográndose así unir los puertos de Buenaventura
y Santa Marta, con lo cual la red férrea nacional llegó
a 3.431 Km. Esta construcción, última obra ferroviaria
ejecutada por el sector público en Colombia, data ya de 40
años, no habiéndose acometido posteriormente ningún
otro proyecto, posiblemente ante la carencia de un plan estratégico
de transporte, que hubiera podido darle cuerpo a las funciones consagradas
para la empresa Ferrocarriles Nacionales de Colombia (el ferrocarril
del Cerrejón se construyó en la década de los
80, pero éste no corresponde a la red estatal).
Los ferrocarriles desempeñaron un rol muy importante dentro
de la vida económica del país, las comunicaciones
y el servicio público de transporte de carga y de pasajeros;
fueron muchos los pueblos que se construyeron a la "vera del
ferrocarril" e innumerables las comarcas que se desarrollaron
y beneficiaron con los proyectos ferroviarios.
A partir de la década de los setenta, paradójicamente
cuando se logró transportar el mayor volumen de carga y empezaban
a recuperarse las inversiones efectuadas, paulatinamente el sistema
ferroviario fue perdiendo importancia dentro del sector transporte
colombiano, por causa del deterioro de la red y el escaso volumen
de carga transportada, ya que la carga de vocación férrea
se canalizó a través de otros medios.
En 1972 con el desbordamiento del río Cauca se destruyó
una parte del ferrocarril que comunicaba a Medellín con Buenaventura
(20 Km. entre La Felisa y La Pintada) y separó las redes
del Atlántico y del Pacífico, situación que
aún no se ha corregido, generando repercusiones negativas
para el transporte ferroviario.
A este hecho se sumó la deficiente ejecución de la
política ferroviaria, la falta de coherencia y de una adecuada
coordinación por parte de los entes reguladores y ejecutores
responsables del desarrollo del modo, las altas cargas prestacionales
de la FCN y los problemas institucionales, administrativos y financieros
del servicio público de transporte ferroviario, que por sus
altos costos, absorbieron un gran porcentaje de los recursos del
sector en desmejora de las inversiones y conservación de
la red.
En 1988 con el fin de enfrentar la crisis del sector ferroviario
mediante la Ley 21 se inició su reestructuración,
separando las funciones de mantenimiento y operación. En
dicha reestructuración se liquidó la empresa FCN;
se fijaron las normas generales para la organización y operación
del sistema de transporte ferroviario, decretando la política
general orientada a la prestación de un servicio eficiente
con integración regional y desarrollo económico; se
creó La Empresa Colombiana de Vías Férreas
- Ferrovías como empresa industrial y comercial del Estado,
vinculada al Ministerio de Obras Públicas y Transporte con
el objeto de explotar, mejorar, mantener, rehabilitar, modernizar,
y administrar la red férrea nacional;
Se autorizó la creación de sociedades de economía
mixta del orden nacional cuyo objeto era el de prestar el servicio
de transporte público ferroviario con criterio comercial
así surgieron las Sociedades de Transporte Ferroviario STF,
que operaron hasta el año 1999, y se creó el Fondo
de Pasivo Social de los Ferrocarriles Nacionales, como un establecimiento
público del orden nacional adscrito al Ministerio de Obras
Públicas y Transporte para que manejara pensiones, prestaciones
e indemnizaciones de los extrabajadores de la extinta empresa Ferrocarriles
Nacionales de Colombia.
Ferrovías diseñó el proceso de concesión
de carácter integral, y durante 1998 ensambló las
licitaciones públicas tendientes a la celebración
de dos contratos estatales de concesión, con el fin de que
se adelantara la rehabilitación, conservación, operación
y explotación de la infraestructura de transporte férreo
de carga de la red nacional.
El estado baso sus políticas para las nuevas concesiones
en los planteamientos y políticas del Banco Mundial para
el sector de infraestructura, haciendo énfasis en la necesidad
de participación del sector privado, y en la conformación
de un esquema multimodal de transporte que facilitara el crecimiento
económico del país y la inserción de la economía
en los mercados mundiales.
Posteriormente se creo la Superintendencia General de Puertos y
Transporte, quedando de esta manera integrado el sector, por dicha
entidad, por el Ministerio de Transporte - Dirección de Transporte
Férreo y Masivo - y por la Empresa Colombiana de Vías
Férreas - Ferrovías - .
Como estrategia para el desarrollo de la política propuesta
por el Conpes 2776, se implementó el sistema de concesiones,
donde participaron el DNP, Ministerio de Hacienda y de Transporte,
Ferrovías y consultores internacionales, quienes realizaron
una serie de estudios de carácter técnico, jurídico
y económico, que permitieron diseñar el objetivo,
alcance y proyecciones del esquema.
Para el desarrollo del proceso de rehabilitación de la infraestructura
de transporte y de los bienes entregados, el Estado aportó
a los Concesionarios unas determinadas sumas de dinero regulando
la incorporación de terceros operadores mediante el pago
de unos derechos de entrada y de utilización de la vía.
Los anteriores resultados, permitieron establecer el equilibrio
del esquema adoptado, bajo los siguientes postulados:
- Tiempo de la concesión: 30 años, necesario
para que el sector privado pudiera recuperar el capital invertido.
- Cesión al sector privado de toda la infraestructura
del transporte ferroviario que poseía la Nación
- Aportes máximos del Gobierno Nacional
- El sector privado asumiría los costos referentes a
los excedentes de la rehabilitación y a los necesarios
para el mantenimiento, operación y explotación del
servicio.
Las concesiones otorgadas, correspondientes a las líneas
del Atlántico y a las del Pacífico, tienen la modalidad
de una concesión de carácter integral, es decir, que
incluye la rehabilitación y la conservación de toda
la infraestructura concesionada y adicionalmente, involucra la operación
y explotación del sistema.
Finalmente se otorgo por este sistema la red del Pacífico
en 1998 a la Sociedad Concesionaria de la Red Pacífico,
TREN DE OCCIDENTE S.A y la red del Atlántico en 1999,
a FENOCO.
El Gobierno nacional creo en el año 2003 la entidad INCO
( Instituto Colombiano de Concesiones ) quien es el encargado actualmente
de la administración de las concesiones.
Si nos imaginamos a Colombia sin ferrocarriles y algún planificador
decidiera emprender la tarea de diseñar una red ferroviaria
para nuestro país, es probable que el fruto de su imaginación
y el resultado de sus estudios no coincidieran con el trazado de
la actual red férrea ni en localización ni en su ubicación.
Entre otras consideraciones, porque el criterio adoptado para el
trazado de nuestros ferrocarriles, fue exclusivamente el de tratar
de resolver los problemas de transporte regional. De ahí
que sin proponérnoslo, con nuestras carrileras hemos transmontado
las tres cordilleras, superando de esta manera los más grandes
y tortuosos obstáculos de la topografía nacional.
Es por ello que nuestros antepasados, los que se ocuparon del desarrollo
de los ferrocarriles en el país, merecen el más profundo
respeto, porque en su momento fueron capaces de imaginar y concretar
líneas de ferrocarril cuya construcción todavía
hoy, aún con los adelantos de la ciencia y de la técnica,
es digna de admiración.
De esta manera a partir del ensamblaje del esquema de concesiones,
la política sobre Ferrocarriles tuvo un nuevo dinamismo y
el país se encuentra a la expectativa de los resultados de
estas concesiones en operación actualmente.
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SOCIEDAD COLOMBIANA DE INGENIEROS. Colombia 2010: Plan Nacional
de
Reconstrucción y Paz 2000 - 2010 para una nueva Colombia.
2000.
Entrevistas realizadas a Gustavo Arias de Greiff (investigador reconocido
sobre el tema) y
Gonzalo Jaramillo (Director de la Oficina de Transporte Férreo
- Ministerio de Transporte.
Bienvenidos a Tren de Occidente S.A.
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